Imaginar tu
espléndida mirada, como el brillo inagotable de las estrellas, que tan
delicadamente conforman el firmamento. Tu voz como suave brisa mañanera, que
acaricia la piel e inunda y rebalsa de pureza los pulmones del cuerpo. Imaginarte
extravagante y cautivador total de amores. Te imagino como a nadie, tan
exclusivo y particular.
Descarada belleza
te caracteriza, agraviante gracia la que das, sin pedir a cambio, sin recibir,
das de vos, das de lo que tienes, das de lo que sos.