—Huele a lluvia —dijo
deseando que el cielo estallara. No tenía nadie con quien compartir su parecer.
Caminó por unos metros más y
encontró un perro perdido en su hipnotización, inamovible, inalterable total.
Lo observó durante largos segundos… A veces los animales tienen esa excepcional
forma de atraernos con su sus capacidades no humanas, sino mejores. Esa
influencia permanente del hombre y viceversa, son las conductas invertidas,
pero sin reproche crítico alguno. Siguió su camino y otro doméstico vino a su
encuentro con una simpatía previa, demostrando su inquieta felicidad. Él, acarició
su cabeza, el perro cerró los ojos como sumergiéndose en un mundo alterno,
extraído del universo, y luego partió.