En el cansancio ocasionado por extremo calor, el malestar y la incomodidad se provocan cada vez con mayor inmensidad, dificultando la tranquilidad y paz interior. Transcurren los minutos, las horas, y desesperadamente se busca un refrigerio, o al menos un pequeño descanso. Tanta calidez contrarrestada del frío. Dicha situación, muchas veces, refleja la condición y estado del alma de muchas personas. Qué placer es disfrutar de la lluvia, y del clima fresco, cuando se sienten temperaturas tan altas; algo tan sencillo puede transformar todo ese malestar y revertirlo favorablemente. Algo tan simple como su amor; amor como lluvia de febrero, tan anhelada, esperada y grata. Su inigualable amor cambia todo lo malicioso y lo convierte en agradable, refresca todo tu ser, saciando cada rincón de tu interior.