Papel, espléndido luce su intachable presencia, la pluma, elegantemente refinada espera ser sumergida en la oscura tinta.
Los renglones, ansiosos de ser sellados por cada palabra que se escribirá.
La mano de aquel dulce poeta, escritor, o historiador, se encuentra en la justa posición para comenzar a deslizar sobre la hoja y plasmar traducido, el arte de esas magníficas ideas.
Imaginación, pensamientos y elocuencia en la redacción es lo que se hace presente en la mente de quién relata.
Sombría noche, sin explicación alguna, en más de uno inspiró el deseo ferviente de escribir.
Aquella perfecta combinación entre el papel y esa bella pluma acelerada, que a su paso dibujante, cada letra coloca; producen la satisfacción de leer el escrito finalizado.
Palabras correctas o abstractas, complejidad o simpleza, realidad o ficción, no hay límite de expresión, ni reglas de escritura.
Entre líneas se encuentra el verdadero significado, como se descifra un código.