Yo no sé qué
color tienen tus ojos,
solo sé que los
que míos tienen tu tono,
y tu visión
grabada en el fondo.
Yo no sé qué
forma tiene tu boca,
solo sé que en mi
rostro formaste solo una,
para conversar
contigo de aquí hasta la luna;
no hay distancia
entre la Tierra y el Cielo,
que separe
nuestra conexión por un momento.
Yo no sé cómo
eres en persona,
solo sé que tu
voz me enamora.
Nunca te vi,
pero siempre creí
en ti,
aunque no haya
físico,
sé que existes,
Tú lo has dicho.
Tu presencia se
siente,
tu Espíritu se
percibe,
tu amor se
experimenta,
así como tu
sangre corre por mi venas.
Yo no sé cómo
eres en persona,
solo sé que tu
voz me enamora.
“A Dios nadie le vio jamás; el unigénito Hijo, que está en el seno
del Padre, él le ha dado a conocer.” Jn. 1.18