skip to main | skip to sidebar
Rocio Lione
  • INCIO
  • SOBRE MÍ
  • CONTACTO

La timidez detrás de sus máscaras

“Es preferible una verdad lacerante y amarga, que una mentira deliciosamente encantadora, porque más vale, conocer la verdad, y luchar por cambiar la realidad, que vivir engañado y adormecido en una burbuja de patrañas…” escribía con tenue tinta, sobre la piel amarillenta de esas hojas con varios años incluidos sobre sí. Él pensaba sobre todo en la decepción, se sentía miserable y culpable a la vez de su estúpida ingenuidad. Más que un robo, más que un hurto emocional y sentimental, era un ocultamiento de su identidad, de su origen, de lo que él creía que eran sus ancestros, fue como un castillo de naipes, al menor movimiento se desvanece sin consideración. Por más de veinte años, tan solo en cortísimos intervalos de minutos, vio transcurrir toda su vida, y vió desmentida una verdad.


Harto de pensar, enajenado y violento, se apresuró a salir, cogió su sombrero, ensilló su blanquecino caballo, y se dispuso a irse lo más lejos posible; creyendo, que al sentir plácidamente el viento golpear su rostro y la definición visual, al observar tan hermosos paisajes, podrían alejar, al menos momentáneamente, aquella insoportable e incómoda situación que acababa de vivir. Miles de pensamientos, pasaron por su mente: remordimiento, venganza, impotencia, bronca, odio, entre otros. Creyó en las máscaras que utilizaban, para esconderse, todas y cada una de las personas que lo rodeaban, más bien, su propio entorno. 

Pero se escondían por timidez, o por un miedo torturador. ¿Que ganaban al ocultarle semejante realidad, semejante pasado, y con arruinar su vida como verdaderos verdugos? ¿Era silencio, o dinero? No pudo responderse, al menos, en ese momento. Lo peor, había sido que se había enterado a través de una vieja carta, donde se plasmó una gran confesión, la cual decía: “A cambio de salvar a nuestra familia, de la opresión del Führer , entregamos nuestro único tesoro: Benjamín Fürst, hijo de nuestras entrañas, con el fin, de que sea cuidado, alimentado, educado conforme a los principios judíos, para formar de él, un ejemplar ciudadano. Agradecemos enormemente su ayuda, han sido la salvación de nuestras vidas. Les pedimos fervorosamente que lo amen y lo cuiden muchísimo. Siempre agradecidos, Bashe y Tovia Fürst”, carta, escrita directamente desde un ghetto. Siguió con su mirada, leyendo las líneas de aquella estrepitosa carta, y se dió cuenta de, que sus padres biológicos era un matrimonio judío que había sido salvado del “Holocausto” gracias a la ayuda de Wallenberg. Y que fue dado en adopción para que no corriera el riesgo de que lo descubrieran y asesinaran. 

Después de disipar todo su enojo, tuvo una larga charla con sus padres actuales, donde comentó que había encontrado y leído la carta. Sus padres, de origen sueco, se mostraron asombrados por el acontecimiento, le explicaron con total tranquilidad como había ocurrido todo. Allí se cayeron sus máscaras, donde detrás de ellas se escondían misericordia y amor. Le confesaron la bondad de Bashe (su madre) y Tovia Fürst (su padre), ellos tenían máscaras de típicos ciudadanos suecos, cuando en realidad eran judíos húngaros rescatados de la Segunda Guerra Mundial. Detrás de aquellas máscaras había timidez, compasión, entrega y un amor interminable, un amor paterno. 

Mentiría si dijera, que los Fürst hubieran sobrevivido del ataque, y le hubieran contado toda la historia Benjamín en un emotivo encuentro. Pero no fue así, ellos se unieron a todos aquellos que ayudaban a escapar a los judíos que estaban secuestrados y sometidos, pero un día en una de la maniobras, algo salió mal, a pesar de la cautela que tuvieron, dos agentes nazis los descubrieron, y notaron que eran judíos, por lo cual, ellos escaparon, sin embargo no pudieron esquivar los proyectiles. Le dieron a Tovia, mientras corría desesperadamente, Bashe volvió hacia atrás y se quedó con él. Menos mal que, había unos cuantos de sus aliados cerca; los ayudaron y asistieron, al llegar al nosocomio, Tovia fallece. Bashe quedó destruida con la pérdida, y murió naturalmente de anciana. 

Benjamín pudo entender, que todo lo que hicieron por él, era para salvar su vida, y que lo amaban más de lo que él imaginaba. Entendió que fueron héroes, y dieron sus vidas por una causa nobles, digna de ser reconocida. Pidió ir a visitar la tumba de sus padres, y sobre ellas, dejó lo que había escrito en aquel papel, y agregó “pero más allá de una mentira y una verdad si su trasfondo es de bienestar no lastima igual, que si fueron engendradas en inhumanidad, el amor perdona cualquier sacrificio”, firmado Benjamín Fürst. 

“En memoria a Raoul Wallenberg, y a todas las personas que lucharon incansablemente para salvar a de judíos del Holocausto, en la Segunda Guerra Mundial.”

-Por Rocio Lione-
Tweet
Enviar por correo electrónico Escribe un blog Compartir en X Compartir con Facebook

OPINIONES

VISITAS

/// ÍNDICE ///

  • # Análisis e informes
  • # Audios
  • # Narrativa
  • # Otros
  • # Poesía
  • # Revistas
  • # Trabajos

¿TE GUSTÓ?

Con la tecnología de Blogger.

© Rocio Lione by ROCIO LIONE